Jack Kelly se alegraría de no volver a oír nunca más el apellido Davenport, ya que, ni siquiera un año después de que un tipo trajeado apareciera en su puerta con un saco lleno de promesas, la empresa ha plagiado su diseño. Así que cuando la mismísima Clara Davenport se presenta en la ciudad con la esperanza de convencerlos a todos de que su empresa no es el enemigo, Jack está decidido a no dejarse engañar dos veces.
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