O, al menos, lo hacía.
Últimamente, su vida está fuera de control. Acaba de perder su trabajo. Algo raro está ocurriendo con sus hijas adolescentes. Y su marido guarda secretos, o eso parece a juzgar por la aplicación de geolocalización que ella misma ha instalado en su móvil. Pero Debbie ya está harta de hacer lo moralmente correcto. Harta de ser sensata y práctica. Ha llegado el momento de seguir sus propios consejos.
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